La era social se pasa del mundo real al virtual

En los últimos años hemos vivido un salto en la evolución muy importante y es que en muy poco tiempo cambiamos nuestras máquinas de escribir por los ordenadores y pasamos de las cartas postales a los correos electrónicos. Un gran cambio que se debe a la evolución, a la investigación y al desarrollo tecnológico y que nos ha abierto un sinfín de nuevas puertas al conocimiento. Esta nueva era no solo ha cambiado a nuestros compañeros de trabajo por robots o a las viejas máquinas de escribir por ordenadores portátiles o tablets, sino que también nos ha hecho progresar como civilización a una velocidad hasta ahora desconocida y que en el futuro seguirá progresando a pasos cada vez más agigantados gracias al conocimiento adquirido durante todos estos años.

Por todo ello es por lo que queremos dedicar este post a una de esas nuevas tendencias que ha traído el progreso. Os hablamos en concreto de la era social, un nuevo mundo cada vez más conectado en el que todos podemos interactuar con el resto del mundo gracias a las posibilidades que nos ofrece la red.

La democratización de internet y que llegue a las casas de la inmensa mayoría de habitantes del planeta nos ha permitido poder estar más cerca de todos nuestros amigos, con independencia del punto en el que se encuentren del globo terráqueo. Una nueva forma de conectarnos que en sus inicios no iba más allá del correo electrónico pero que poco a poco fue tomando un tinte cada vez más social y participativo. Tras el correo llegó el Messenger, un chat en el que podíamos comunicarnos en tiempo real con la persona o las personas que estuviesen al otro lado del ordenador. Esta evolución dio lugar a las primeras redes sociales, unas versiones beta de lo que tenemos en la actualidad pero que bien se merecen tener el título de precursoras de las actuales. Sin embargo, MySpace, Fotolog, Tuenti… a muchos ya no les suenen de nada. En cambio, si hablamos de Facebook, Twitter o Instagram, así como WhatsApp, el tema cambie. Hoy en día estas cuatro redes sociales son las que mayoritariamente copan el mercado social a través de la red y son las culpables de que todas nuestras amistades hayan pasado del mundo real al virtual y es que cada vez más, incluso estando juntos, en lugar de hablar unos con otros optamos por responder a los mensajes o a las alertas que nos llegan a nuestros terminales.

No obstante, todas estas cuentas a las que seguimos en redes como Twitter, Facebook o Instagram tienen gente detrás que se encarga de manejarlas a la perfección para que nos lleguen. Los community managers son un fenómeno detrás de unos pocos caracteres y hechos como el fichaje de la responsable de las redes sociales de la Policía Nacional por parte de Moncloa pone en el foco a este tipo de profesionales. Es por ello por lo que cada vez existen más empresas que se dedican a la gestión de los contenidos sociales y es que el futuro avanza por este camino digital, de tal forma que toda empresa que se precie ha de estar preparada para afrontar este nuevo reto. Dcm web es una de las empresas que más fuerte han apostado por la gestión de contenidos sociales, así como por la creación y mantenimiento de páginas web, de ahí que se haya convertido por mérito propio, en una de las opciones más demandadas en el mercado actual.

Los peligros de las redes sociales

En internet no todo el mundo tiene el mismo perfil de persona sensata que sabe lo que hace y actúa de buena fe. Es por ello por lo que existen ciertos usuarios, denominados trolls que se dedican a burlarse de los demás. En este aspecto, si somos gestores de contenido social de una empresa, esto es, si hablamos desde el perfil de una compañía o se nos asocia a ella, siempre debemos de actuar con sumo cuidado ya que muchas veces, respondiendo a un simple comentario inocente de uno de nuestros seguidores puede ser que estemos cayendo en la trampa de un troll. Tanto es así que empresas tan reconocidas como Media Markt, Mercadona, Alcampo o Renfe son algunas de las que diariamente tienen que lidiar con este tipo de usuarios con fines dudosos.