Psicoterapia contra el abuso

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Desgraciadamente cientos de niños en España sufren abuso psicológico por parte de algún adulto de su entorno o en el colegio por parte de sus compañeros. El problema en la mayoría de los casos es que es muy difícil de detectar, por eso los profesionales del Centro Médico Benviure en Barcelona recomiendan que ante cualquier comportamiento extraño o negación rotunda por miedo a ir a algún sitio se acuda inmediatamente a profesionales que puedan analizar la situación.

Los niños y, sobre todo los adolescentes, son especialmente sensibles ante la burla de terceras personas y este tipo de comportamiento a diario puede provocar  serios problemas en el menos y hasta llegar a acabar en un abuso psicológico por parte del adulto u otros menores de su entorno. De hecho, el abuso psicológico, el cual podemos resumir en poner en ridículo, intimidar, rechazar y humillar a los otros, es más frecuente que la violencia física y hace tanto daño como ésta.

Según un estudio de la Universidad McGill de Montreal (Cánada), uno de cada tres niños en el mundo sufre alguna experiencia de abuso emociona y mediante escáneres cerebrales, un profesor del Departamento de Psicología de dicha universidad ha constatado que tanto la violencia psicológica como la física activan las mismas áreas del cerebro.

Y es que aunque la mayoría de la gente asuma que el maltrato físico es mucho peor el psicológico eso no es la realidad. Un machaque constante a un niño puede provocar serios problemas mentales en la edad adulta, y eso si es que llegan porque mucho de estos niños víctimas del abuso psicológico acaba suicidándose sin que nadie pueda hacer nada al respecto. Lo mejor, en todos los casos, es darse cuenta cuanto antes y actuar de inmediato. Por eso la prevención es el mejor remedio.

Estos niños pueden sufrir ansiedad o depresión e incluso volverse agresivos en un corto espacio de tiempo intentando evitar que nadie pueda pisarles, pero en realidad son muy inseguros aunque aparentemente puedan parecer fuertes.

Algunos menores, a sabiendas del daño que causan, siguen dejando en ridículo y martirizando a otros menores pero lo más problemático y temible es que algunos de estos niños ni siquiera saben el daño que pueden estar causándole a sus compañeros de clase.

Una broma que un día surge de manera divertida y que se repite constantemente puede convertirse en la peor pesadilla de otro menos y su temible atacante puede estar provocando lo irremediable incluso sin saberlo. Muchos jóvenes no son conscientes del daño que pueden causar las palabras o las mentiras y hacen circular falsas fotografías y falsos rumores ayudados por las nuevas tecnologías como el Whatsup que favorecen, además, la propagación de dicho rumor en un corto espacio de tiempo. En menos de 24 horas todo un colegio puede ser consciente de una nueva noticia y en una semana toda una localidad podría hacerse eco de una noticia, sea falsa o no.

Lo triste es que no podemos parar ese aluvión de noticias, ciertas o no, y lo único que podemos hacer es intentar educar a nuestra sociedad para prevenir nuevos ataques de estas características.

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