Los buscadores también nos facilitan lo más cotidiano de la vida

Últimamente hacía tiempo que no iba al dentista, cada vez retrasaba más la visita, porque tengo que decir la verdad, es algo que me pone muy nerviosa, además ahora no puedo ir a la clínica que fui siempre, ya que por motivos de trabajo resido en Barcelona. Pero necesitaba hacer una consulta, así que comencé a buscar por internet hasta finalmente dar con una de las clínicas más recomendadas de la Ciudad Condal, la clínica dental Garriga, con una amplia experiencia, pues dos generaciones llevan ejerciendo allí su profesión y son especialistas en prótesis, ortodoncia e implantes. Eso es lo que yo necesitaba, un implante. Lo estaba retrasando y ya no podía esperar más, aunque al final tendría que hacerlo y el dolor ya era fuerte.

Lo que me ocurrió a mí al cambiar de ciudad es algo que nos puede pasar a muchos de nosotros porque simplemente nos mudamos para encontrar trabajo o para por ejemplo ir a la universidad, y cuando nos vemos fuera de nuestro entorno no podemos ir a cualquier sitio, porque no lo conocemos de nada, no tenemos referencias. Y para esto internet es maravilloso, porque nos pone en la mano a golpe de clic un montón de opiniones de otros usuarios. Basta con entrar en un buscador y poner aquello que nos hace falta y encontraremos fácilmente lo que piensan otros clientes, desde clínicas dentales, como es mi caso, hasta tiendas, hoteles, etc.

Yo, por ejemplo, pedí cita en esta prestigiosa clínica dental de Barcelona para hacerme un implante por culpa de un juego, algo que nunca me lo hubiese imaginado pero que le puede pasar a cualquiera. Os cuento lo que me pasó porque fue una cosa muy tonta. Había ido a pasar el fin de semana a casa de mi hermana. El domingo, como estaba una tarde muy agradable, decidimos ir a pasear un rato por la playa. Yo estaba jugando con mi sobrino cuando este se volvió y sin darse cuenta con su cabeza me dio un golpe en la boca, con tal mala fortuna y tan buen acierto que me partió un diente por la raíz. Mira que es mala suerte. Al momento sentí un terrible dolor, pero pensé que era del impacto, no pensé nada más, pues el diente por fuera se veía bien. Pero no, el diente no estaba bien, había roto la raíz, así me lo explicaron en la clínica dental cuando fui porque no aguantaba el dolor, después de hacerme una radiografía. Me informaron de que tendrían que extraerme ese diente y en su lugar colocarme un implante.

Tuve que ir durante varias sesiones, y en dos etapas, puesto que hay que dejar cicatrizar la primera intervención. Recuerdo que en la primera sesión que fui estaba tan nerviosa que el dentista además de explicarme con muchísima precisión y paciencia todo el proceso, en qué iba a consistir el tratamiento, también tuvo que hacer un poco de psicólogo, pues los nervios los tenía, como vulgarmente se dice, a flor de piel, y me dominaban totalmente. Menos mal que esa primera cita solamente era, como dije antes, informativa. Al salir, en recepción, les pedí que por favor la siguiente cita y las sucesivas me las pusiesen a primera hora de la mañana, pues así no tendría tiempo de pensar. Y así hicimos, y fue mucho mejor, lógicamente también porque me fui tranquilizando y me di cuenta de que estaba en buenas manos.

A día de hoy tengo que reconocer que la cirugía de los implantes es fabulosa, es un gran adelanto, pues con ella no renuncias a comer lo que más te gusta y puedes volver a sonreír sin complejos, ya que la estética también es una parte importante para sentirnos seguros en la vida.

Estoy contentísima con el resultado y todo gracias a las recomendaciones y opiniones de otros clientes en los buscadores. Yo no quiero ser menos y sumarme a ellos para ayudaros a vosotros. Si estáis en Barcelona, no os dejéis llevar por la multitud de anuncios de clínicas y franquicias low cost, que tantos escándalos están viviendo últimamente. Es mejor confiar en una clínica de las de toda la vida y buena, recomendada por el boca a boca o por los demás clientes en la red, como es el caso de la clínica dental Garriga, en Barcelona. Seguro que saldréis con una muy buena sonrisa.

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