El Puerto Accesible es un portal que nace para promocionar el consumo inteligente de todo lo referente a la tecnología en compras, servicios, aplicaciones e información.

Con la pluralidad y la democracia en el consumo que nos da Internet nos creemos inmunes a la manipulación de los medios de publicidad tradicionales. Sin embargo, aunque a fuerza de costumbre estemos ya inmunizados y nos creamos más listos que los publicistas y sus estrategias de marketing (nunca estamos tan aislados como nos creemos) la fiabilidad y manipulación en Internet se basa en otros criterios a los que no estamos tan acostumbrados.

El que sea un poco avispado se habrá dado cuenta de que Google y su imperio están cada vez ganando más terreno a la libertad de las redes y su comunicación, imponiendo su presencia en sus productos e incluso obligando a su uso para disfrutar de nuevos servicios. Es cierto que Google ofrece una herramientas esenciales buenas, útiles y potentes para todo aquel que quiera beneficiarse de sus productos (Google Drive, Docs, Maps, Earth, Blogger, Hangouts, Crome y un largo etcétera). Pero la multinacional no se conforma con ofrecernos sus múltiples productos, sino que nos come terreno obligándonos, a veces de manera silenciosa y otras no tanto, a consumir sí o sí sus herramientas.

Por poner un ejemplo bastante evidente, es algo reciente la incorporación de anuncios de Google en las búsquedas, pero peor aún es el rastreo llevado a cabo mediante las famosas cookies, que han convertido a Google en el peor monstruo de las galletas. Esta inocente forma de espionaje informático permite a los sitios web rastrear y almacenar la información consultada por el usuario, de manera que en nuestras futuras búsquedas y navegaciones Google nos mostrará cantidad de publicidad residual de los sitios visitados.

Es una tortura haber estado consultando una página de ropa de marca por gusto y que Google nos plasme los productos visitados y codiciados a cada paso virtual que damos, torturándonos con la forma de publicidad más maquiavélica: la publicidad personalizada. Y es que no hay nada tan eficaz como que un vestido de firma que deseas y que está fuera de tus posibilidades te persiga por la calle mientras miras escaparates o haces la compra en el supermercado.

Por si no fuera suficiente, Google ha empezado recientemente a incluir publicidad también en su servicio de correo electrónico –Gmail- generalmente relacionado con la temática de los correos que el usuario suele recibir.

Obviamente Google y cualquier otro buscador o empresa que preste servicios gratuitos en Internet puede sacar rentabilidad a esos productos falsamente altruistas para aumentar sus ingresos y a poner las condiciones que deseen para que se siga haciendo uso de las cuentas (por ejemplo, ya no es posible tener una cuenta de YouTube sin estar vinculado a la red social de Google –Google+-, de manera que el usuario en esta red se genera automáticamente tras haber dado de alta el canal en esta plataforma de vídeos también propiedad de Google.

Si no queremos privarnos del  uso de estos servicios ni ser víctimas del acoso al que nos sometemos haciendo uso de ellos, El Puerto Accesible ayudará a sus lectores a protegerse de la publicidad, ayudándole a distinguir entre un buen servicio y un buen producto de los simplemente favorecidos por el buscador de turno.

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